miércoles, 21 de marzo de 2007

Mi pequeño hotel

Hay veces que mi vida parece un hotel de paso por no decir un motel, tampoco quiero rebajarme tanto. Que yo sepa no tengo un letrero luminoso con neones azules como si estuviera en medio de la ruta 66. Pero hay gente que entra en mi preciada recepción, toca mi timbre y aparezco de detrás del mostrador como el Tricicle, es un acto reflejo. Amablemente preguntan si tengo habitaciones libres, y claro ... que les voy a decir? Para ti siempre tengo un sitio. Debo ser cordial con mis futuros huespedes, nunca se sabe.
Ofrezco una habitación grande para que no sientan claustrofobia, equipada con un baño completo, bañera de hidro-masaje incluida, bonitas y relajantes vistas, en el precio entran todas las comidas. Cuando llamáis al servicio de habitaciones para pedir vuestras pijaditas siempre las acabáis consiguiendo. Incluso cuando cuelgan el letrerito de no molestar, voy yo y no molesto. Idiota de mi! Si estáis en mi hotelito es por algo así que si no queréis ser molestados, carretera y manta!
El problema es que desparecéis sin pagar, no dejáis rastro. No es por el dinero, es simplemente por el respeto a la persona! Que pasa, mi hotel no tiene suficientes estrellas? El servicio no es de vuestro agrado? O solo sois huéspedes pasantes? Los otros huéspedes no son lo suficiente glamourosos? Entonces buscad un hotel de lujo donde os traten como lo que sois!
Mi hotelito es pequeñito pero hogareño, pensad que si volvéis, encontrareis las puertas cerradas, no es por rencor más que nada por sentido común.
"Cerrado por vacaciones"

lunes, 12 de marzo de 2007

Historia de un Calamar

Esta es la historia de un Calamar, era de color rosa pero nadie ponía en duda su virilidad. No era un ídolo de masas, y tampoco deseaba serlo. Había recibido un premio al mejor Tentáculo del Año, esto era todo un honor en la comunidad submarina.

Un día iba paseando por el fondo del mar cuando de repente vio como un rayo del sol, atravesando las aguas cristalinas, (en realidad era el foco de un submarino pequeño que estaba realizando un documental) iluminaba una estrella de mar en lo alto de una roca, era la más bella que había visto en su vida, para ser más exactos era la única que había visto, la luz hacia que pareciera estar subida en un pedestal. Cuando recuperó el aliento se acercó a saludarla pero no obtuvo respuesta, tal vez no lo escuchó al estar en una posición tan elevada, aunque podría ser que a ésta le fallara el odio. Por mucho que alzará la voz, ésta se perdía en el olvido.
Así iban pasando los días, él hablaba y solo obtenía su silencio. Se preguntaba que podía pasarle para que no contestase pero las conclusiones que extraía le deprimía aun más. Era tal su tristeza que el más sabio y anciano ser marino fue en su ayuda. De repente, de la nada se empezó a oír, a lo lejos una canción que decía así:
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- Sino los caballitos de mar!
El Calamar levantó su cabeza y pudo ver a un diminuto y desgarbado caballito de mar que con gestos animosos le dijo que se acercara hasta allí, era el pregonero de esta historia. No entendía nada. Una vez llegó, una voz profunda empezó a hablar, pero no era el caballito sino el Coral Milenario más prestigioso del mundo marino:
-Seré breve. Donde vas Calamar ??
Una estrella de mar nunca se fijará en ti, por mucho que le demuestres tu cariño y amor, esta nunca te corresponderá. Siempre acabará cayendo del pedestal que tu has creado!
Mientras el Calamar se quedó solo y reflexionando las palabras del Coral, a lo lejos se escuchaba:
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- En el fondo del mar no existen los caballos...
- Sino los caballitos de mar!