Entraste en mi vida silenciosamente, al principio no te hacia mucho caso realmente no sabia que existieses. Si te hubiera calado antes no te habría dejado que formaras parte mi, te cebaste con el más débil.
A medida que te iba conociendo comprobé lo que te hacia crecer y ser más fuerte que yo, eran mis miedos, mis temores. Me tuviste entre las cuerdas, me lo hiciste pasar muy mal, pensé que estaba acabado pero gracias a lo que tenia a mi alrededor, te planté cara. Por tu culpa he perdido muchos trenes que dudo mucho vuelvan a pasar por delante, y si lo la hacen no será lo mismo. Realmente la culpa es mía por dejarte controlar mi vida. Te odio!
Me hacías daño y esto provocaba que yo se lo hiciera a gente que no lo merecía, cambiaste mi forma de ser, nadie lo había logrado hasta que llegaste tu. Siento mucho mi comportamiento, no pretendía ofender a nadie. Que te quede claro, pienso volver a ser el de antes!
Te he visto todas tus caras y ahora sé como tratarte aunque hay veces que parece que no estés y acabas sorprendiéndome. Juegas conmigo. Parece que te moleste que sea feliz, cuando lo soy, me olvido de ti y eso es lo que quiero. Pero creo que me vas acompañar toda la vida así que debemos llevarnos bien, no puedo arrancarte de mi interior. Déjame vivir y no me consumas.
Quiero unas alas para poder volar …
1 comentario:
Muy bien Fabián, así me gusta, no hay nada como escribir lo que uno piensa... espero que no te canses y sigas escribiendo. animo!
Gnokis
Publicar un comentario